Capitulo 6
Pretendiente
``—Me gusta alguien…alguien a quien conozco muy bien, ¿tu podrías ayudarme?—´´
Mi mamá condujo hasta una calle principal y se detuvo por el trafico, esta hora no era de hora pico pero era viernes las familias de la ciudad salían mucho los viernes al parque con sus hijos, a los cines o a algún restaurante familiar. Algunos universitarios posiblemente iban a una fiesta u otro grupo escaso podría estar yendo a la biblioteca de la ciudad. Todo pasaba y de todo había en esta ciudad.
Estaba sentada en el asiento de copiloto del carro de mi mamá, mientras seguíamos atrapadas en el trafico, encendí la radio, cambie de estación tratando de encontrar una buena canción, pase por una estación de música norteña, otra de pop, música clásica, rock de los 70´s y 80´s, pero nada me convenció. Apague la radio, saque mis audiófonos de la bolsa de mi mamá y los conecte a mi celular, busque en mi lista de canciones hasta que encontré una que hace mucho no escuchaba ``Me´´ del grupo Asp, le di en el botón de reproducir y la canción empezó a sonar en todo mi interior: Amo esa canción.
El tráfico aun no avanzaba y ya teníamos poco más de 7 minutos sin avanzar. Saque la cabeza por la ventana para ver si podía encontrar el problema pero no encontré nada, gire la cabeza para otro lado y fue cuando justo en el momento en el que la canción termino vi un rostro familiar, Héctor Esteves. Desde el día que Anabel nos dijo su nombre, nunca volví a verlo, pero si supe que él era muy amigo de Cata y Anabel porque ambas no dejaban de hablar de lo gracioso que era. Nunca he hablado con él pero no es del tipo de hombre que derrocha misterio por los poros, se veía a simple vista un chico amigable y sociable, buena persona pero nada tonto.
El auto comenzó a avanzar y gire mi cabeza más para poder seguir viéndolo, los audífonos me estorbaban y me los quiete para poder moverme mejor, pero mi mamá me dijo que metiera la cabeza y sólo me quedo verlo por el espejo lateral.
Su carro también empezó a avanzar por lo que se me hizo más fácil verlo, mirándolo bien detenidamente, no era tan mal visto. Tenía el cabello algo rizado, cortó y despeinado ligeramente hacia atrás, sus ojos eran de un atractivo color chocolate al igual que su pelo y su piel era ligeramente morena, como leche con muy poco café y su risa era muy simpática era un poco torcida pero era muy bonita, no iba solo en el carro, obvio no.
Mi mamá acelero la velocidad y lo perdí de vista cuando su carro giro en una esquina, en ese momento prendí el radio de nuevo y empezó Tormenta de arena de Dorian.
La canción hablaba de lo que una persona siente por otra y era cierto lo que decía, así era como yo la entendía.
``Es a veces muy difícil de explicar lo que se siente por alguien y la canción para mi eso reflejaba´´
— Te dolerá todo el cuerpo, me buscaras en el infierno, porque soy igual que tú—empecé a cantar. — ¿A dónde vamos mamá?—pregunte.
—Al centro comercial—me respondió. Seguí cantando, no me avergonzaba cantar en frente de mi madre porque ella también lo hacia y no cantaba más bonito que yo, si el caso fuera diferente y con quien fuera en el carro fuera mi padre, entonces si me daría vergüenza porque el se empezaría a burlar de la forma que cantó y se reiría todo el camino, y no sólo eso sino que tendría que soportar de nuevo su historia con mi mamá de como es que se conocieron por lo mala que era ella cantando y me dormiría en el camino.
—Todo lo que siento por ti…Sólo podría decirlo así…Todo lo que siento por ti…Sólo sabría decirlo así… Para viajar a otros planetas, por corrientes circulares…—Canté imitando su sexy acento español en voz alta cuando nos paramos de nuevo en un semáforo.
—Te di una capsula especial….Pero ahora tú cabeza es una tormenta de arena…—Canto un universitario que iba en una Jeep negra junto con otros chicos—Cantas hermoso, chula— me dijo extendiendo los brazos fuera de la camioneta. Me lanzo un besó y la Jeep avanzó, me hundí en el asiento y cerré la ventana. Eran universitarios estaba segura porque hace un rato los había visto salir de una universidad cerca, tal vez iban a una fiesta.
Después de un rato de no más de 6 minutos mi mamá entro en el estacionamiento del centro comercial después de tomar su ticket de entrada. Aparco el auto en un lugar lejano a los demás y bajo del auto con su bolsa colgada a su hombro. Yo la seguí de cerca.
Entramos al centro y era todo glamur, los techos estaban llenos de tragaluces hermosos, los pisos eran brillantes y había varias chicas de diferentes empresas costosas intentando atraer nuevos clientes mostrando lo último en su colección de maquillaje, ropa, seguros y autos.
Una chica morena de aproximadamente 1.79, se no acerco junto con una crema para base de maquillaje, con una enorme sonrisa de simpatía nos preguntó si no queríamos probar la crema yo me negué pero mi mamá acepto en seguida y se coloco en una silla blanca frente a un espejo. La morena que al parecer se llamaba Sofía hizo una extraña conexión con mi mamá y empezaron a hablar como si fueran hermanas adolecentes en una noche de lluvia. La chica tenía ya sus bien aprovechado 29 años, no me sorprendería si alguna vez fue miss de la ciudad y tampoco me sorprendería si su ayudante de aproximadamente 22 años con un largo cabello negro y lacio fuera modelo y esta en este empleo nocturno porque en las mañanas tiene trabajo en una agencia de modelaje local.
Mientras ponían la extraña base en el rostro de mi madre yo me acerque a una librería que estaba justo en frente, me quede de pie en la puerta de la librería, incapaz de entrar. Puse mis manos en las vidrierías y asome mi cabeza en medio de ellas, la librería no era tan grande pero tenía una sorprendente cantidad de libros, mire de arriba abajo sólo con un objetivo: encontrar la sección de libros juveniles. La encontré y se veía que tenía bastantes. Regrese a con mi madre y le dije que entraría a la librería.
Entre y una campanilla sonó, fui directamente a la sección juvenil después de saludar cortésmente a la veterana cajera. El pasillo era estrecho pero comencé a buscar: nada, sólo quería un nuevo libro de amor o de amor sobrenatural. No encontré nada que me gustara y fui a el pasillo de sobrenatural, terror y suspenso, mire detenidamente todos los libros de la estantería de sobrenatural, la luz en ese pasillo era poca comparada con los otro pasillos. Lo que hacia que no tuviera tanta luz era que tenia una especia de lona con luces fluorescente tratando de dar una escénica de suspenso. Las alfombras de la librería eran color crema abuelita y las paredes tenían un tono mas oscuro en la parte de abajo dándole una elegancia al local.
Después de varios minutos tratando de encontrar un buen libro por fin me llamo uno la atención; el libro no trataba de una sola historia mas bien eran varias historias de ángeles, demonios y brujas. Abrí el libro y mire el índice, las historias se veían interesantes. Un chico entro de repente al mismo pasillo que yo, sólo que el se giro del lado de la sección de asesinos en serie, esa sección daba directamente a la pared. No había muchos clientes pero había algunos cuantos distribuidos por toda la librería como para pedir ayuda en caso de necesitarla. Para mi mala suerte la sección de Terror era la ultima en la librería pero estaba de frente a la caja, si giraba mi cabeza 180º podría ver a la vieja cajera leyendo una revista Cosmopolitan de hace 8 años. El extraño chico se reía de vez en cuando, no sabía si era porque se reía de mí o se reía de las sangrientas escenas que imaginaba en su cabeza mientras leía, por primera vez en mi vida rogué y espere que se riera de mí.
—Tú eres Hanare Cabada ¿Cierto? —dijo de repente el chico asesino.
—¡¡No!!—dije casi gritando, la vieja de la caja me miro sobre sus lentes.
— ¿No?—preguntó tratando de sonar sorprendido. `` ¿Como sabe mi nombre?´´. Pensé.
—No, yo me llamo Flor...Del Campo— dije en voz baja, sacando mi supuesto apellido de un libro que estaba un poco debajo de mi pecho llamado ``Historias del campo´´.
— ¿Flor Del Campo? Que nombre mas loco—dijo con un tono que era obvio que sabía que estaba mintiendo.
—No te burles…que ese es mi nombre—dije tratando de convencerlo de que no mentía.
—No me burlo pero, yo se que ese no es tu nombre…tú nombre es Hanare Cabada—dijo al principio riendo pero finalizando firme.
— ¿Cómo sabes mi nombre?—pregunté convencida de que ya no podría hacerle creer que me llamaba de otra forma.
—Hay formas— dijo, aunque estábamos de espaldas el uno al otro puede sentir una sonrisa en su rostro.
— ¿Formas? …. —dije incapaz de pronunciar otra palabra.
—Formas—repitió.
— ¿Eres un asesino? ¿Eres un psicópata? ¿O eres un asesino psicópata?—pregunté con miedo.
—No soy un asesino, no soy un psicópata y mucho menos un asesino psicópata— dijo riendo.
— ¿Entonces?— pregunté.
— ¿Entonces que?—Preguntó.
—Entonces… ¿Quién eres?—pregunté temblando.
—Héctor Esteves—dijo.
—Héctor…—
—Hanare—
—Hola—dije tratando de suavizar el ambiente.
—Hola— respondió.
— ¿Qué haces por aquí?—pregunté.
—Lo mismo que tú, creo—dijo tratando de sonar serio— buscando un libro en la librería de mi abuela, pero claro ella no es tu abuela—
— ¿La señora de la caja es tú abuelita?—pregunté con los ojos bien abiertos de la sorpresa.
—Claro ¿No viste el nombre en la entrada? ``Librería Esteves´´—dijo.
—Ya veo—dije tomando un libro de demonios en la tierra.
—Pero ya que estas aquí… ¿Podrías ayudarme en algo?—pregunto tímido.
—Si ¿En que?—
—Me gusta alguien…alguien a quien conozco muy bien ¿Tú podrías ayudarme? —
—Claro, ¿Cómo se llama?—
—Primero prométeme que no se lo dirás a nadie—dijo aun de espaldas.
—Te lo prometo—dije.
—Es Catalina del monte—dijo en voz baja.
Me gire para mirarlo y me di cuenta de que el ya lo hacia, posiblemente me miraba ya desde hace rato. Sonrió y dijo ``por favor´´ sin pronunciar la palabra. Asentí y salió de la librería a paso rápido después de darle un rápido beso de despedida a su abuela en la caja.
Me quede pensando en la sección de terror por unos minutos y luego me fui directo a la caja para pagar el libro de ángeles, demonios y brujas.
La señora tenía un parecido notable con su nieto, ahora viéndola de cerca me pude dar cuenta de que Héctor no me mentía, ambos tenían los mismos ojos y el mismo pelo, posiblemente la anciana fue guapa cuando joven, eso era seguro. Pero ahora con los inevitables años que cargaba sobre su cuerpo no era más que una anciana promedio con su cabello corto y blanco, sus lentes con marco rojo de los 70´s y su blusa a botones verde limón amargo y su pescador azul marino.
Me miro amablemente, en su mirada había un gran amor, me supuse que amaba a sus hijos y a su nieto Héctor. Le sonreí inevitablemente, su sonrisa y mirada me daban ganas de abrazarla.
Compre el libro por 45 pesos, era una buena oferta para un libro como ese, al menos para mi lo era. Salí de la tienda en busca de mi mamá que me esperaba en una jardinera con asientos cerca mientras se miraba en el espejo de su kit de maquillaje favorito. Cuando llegue con ella me mira con los ojos bien abiertos como si esperara que viera un cambio en ella.
— ¿Qué tal estoy? ¿Hay cambios?—preguntó como si fuera una adolecente.
—Si te ves más joven, mucho más joven mamá—mentí, sólo había unos cuantos cambios en sus pómulos y habían borrado unas cuantas manchas de la edad, pero nada sorprendente como lo anuncian en la televisión. Supuse que mi madre pensaba que se veía como las señoras del programa de cable ``10 años menos´´.
—Bueno vamos que tenemos mucho que comprar—dijo parándose y tomando mi mano como si tuviera 5 años.
Entramos a una tienda donde toda la ropa de invierno estaba a un 90% de descuento y toda la ropa de verano tenía uno del 75%, pero la ropa de primavera estaba al precio normal, y la ropa de verano si estaba en rebaja. Esta época del año era la preferida de las fashonistas de la ciudad ya que, podían obtener la ropa que querían y la que estuvieron esperando durante todo el verano por un precio justo ahora.
La tienda estaba repleta de mujeres comprando en las rebajas, no era tan sorprendente como lo ponen en las películas, esta llena de mujeres comprando por toda la tienda si, pero no había mujeres peleando por el ultimo par de zapatos o por la ultima blusa de talla grande como yo me lo esperaba.
Mi mamá camino rápidamente por toda la tienda hasta llegar a la sección de mujer adulta y justo al lado estaba la de ropa interior, ella pego casi un grito cuando miro un elegante vestido negro perfecto para una cena romántica…con mi padre. Sin pensarlo fue a los probadores para ver como le lucia, entre junto con ella y la espere pacientemente mientras se probaba el vestido.
—Hanare… ¿Por qué no vas a ver la ropa interior cariño?—grito mi madre desde el vestidor.
—Aaaa…si, bueno—dije escondiendo la cara avergonzada.
—Si algo te gusta dime, que eso también tiene descuento y además esta al 2x1—
Fui a la sección de ropa interior. No me gustaba mucho ir a esta sección a menos que fuera necesario pero, la ropa esta en descuento y hasta yo se que seria una mala idea no aprovechar la oportunidad.
Pasaba por los pasillos mientras veía los sujetadores con push-up de diversos colores.
Llevaba apenas un sujetador color verde oliva con ranas de adorno, me pareció lindo así que lo tome, una de las cosas buenas del 2x1 en esta tienda era que podías variar la marca y talla de la ropa. Algo repentinamente llamo mi atención, no podía creer que aun se hicieran cosas así, un enorme calzón de color piel estaba extendido en un probador que parecía avergonzado por mostrar tal cosa; lo tome, era increíble que eso se vendiera en una tienda como esta.
Solté la enorme cosa y me fui a buscar por otra parte, comencé a buscar en un bulto de rebajas sorprendentes según el cartel que había justo arriba de el cuando una chica de cabello hermoso y cuerpo de modelo se acerco a mi a buscar al parecer lo mismo que yo: algo ¨lindo¨.
—Es bueno que chicas de 15 sepan de buen gusto—dijo mientras yo sostenía un sostén de encaje negro, lo solté apanada.
—Ya…no te apenes es normal que quieras verte bonita para ti cariño—dijo en tono materno. No me di cuanta de quien era hasta que acomodo su cabello fuera de su cara, era la chica que Anabel dijo que era una zorra, poco tiempo después me entere de que su nombre era Julieta.
—Yo…te conozco, creo...—dije.
—Claro que me conoces, todos en la escuela me conocen—dijo guiñando el ojo.
``Mierda…esto no es un pueblo, la ciudad es muy grande para ir por ahí a pasear, comprar libros o ropa… ¿Por qué siempre me encuentro a alguien que va a la misma escuela que yo? ´´ Pensé.
— ¿Puedo hacerte una pregunta?—me dijo recargándose en el estante.
—Si—respondí.
—Dime ¿Tienes novio…novia?—preguntó curiosa.
—No, no tengo novio ni novia—dije confundida.
—Que bueno—dijo sonriendo.
— ¿Por?—pregunté.
—Por nada...bye bye—dijo doblando su mano varias veces y desapareció entre los estantes de ropa.
Después de seguir buscando ropa interior y seleccionar algunas prendas para llevar regrese con mi madre confundida por lo que me había dicho Julieta, no comprendía ni la mitad de lo que me había dicho y algo me decía que no debía comprenderlo por mi bien. Regrese a los probadores pero ella ya no estaba ahí.
Camine por toda la tienda buscándola, incluso fui a la ropa de hombre con la esperanza de que estuviera ahí buscado algo para el cumpleaños de mi padre que estaba acercándose, pero no estaba ahí, justo cuando estaba por irme a buscarla fuera de la tienda la encontré en la caja lista ella para pagar el vestido y otras cosas como un vestido azul marino, un pantalón de mezclilla y unas cuantas blusas. Me hizo sellas para que me dirigiera a pagar junto con ella y puse rápidamente las cosas en el deslizador. Pagamos y nos fuimos de la tienda.
Salimos del centro comercial y entre al carro mientras mi mamá metía las bolsas a la cajuela y hablaba con mi papá sobre las compras y super rebajas que encontró y que había en toda la tienda.
Después de un largo camino a casa llegamos a las 9:30 y mi mamá se fue directo a la cocina y yo me fui a mi cuarto prendí mi computadora y por una extraña razón puse Héctor Esteves en google, 0.0000001 segundos después, no apareció la búsqueda que quería encontrar, esperaba encontrar algún blog o Facebook pero no, no había nada.
Borre el nombre de Héctor y puse Julia Madrid entonces apareció mucho más de lo que esperaba, lo borre rápidamente ya que su vida y lo que hiciera no me importaba en absoluto.
Sin saber que hacer me recosté en mi cama y poco a poco me fui quedando dormida otra vez con muchas dudas en mi cabeza y sin saber porque siempre que tenía dudas o algo sentía que no andaba bien, automáticamente me empezaba a quedar dormida.
``Sebastián´´ .Pensé.
El lunes me desperté tan activa que ni me madre podía creer que estuviera de tan buen humor por la mañana, desayune rápidamente y me fui corriendo a la escuela después de ser obligada a darle un beso a mi madre de despedida.
Entre a la escuela y empecé a recordar lo que había soñado el viernes por la noche: Sebastián estaba en la cafetería en el mismo lugar donde lo encontré pero, el no estaba sólo y no estaba conmigo, estaba con Julieta la chica modelo. Camine rápidamente por toda la escuela hasta que lo encontré en el patio trasero, estaba parado mirando las verdes hojas del árbol que ahora unas cuantas hojas empezaban a tomar un color amarillento que advertían que el otoño se acercaba.
—Sebastián—le dije cuando estaba más cerca de él.
—Hola—dijo sonriendo.
— ¿Cómo se llama?— dije sin pensar. Por una extraña razón sospechaba que tenia una novia y no me lo quería decir, pero lo que se me hacia mas extraño era que yo estuviera de repente tan celosa por la idea.
— ¿Cómo se llama quien?—preguntó confundido.
— ¿Tu novia…como se llama?—dije sentándome en el suelo para recargar mi espalda en el árbol.
—Que inteligente eres niña, se llama Alondra y no es mi novia pero comenzamos a salir hace como…—dijo sentándose a mi lado.
—No tienes que darme los detalles—dije poniendo mi mano en frente de mi para decirle que parara.
—Está bien—dijo sonriendo mientras bajaba la cabeza. La campana sonó y me fui sin decir nada.
En la hora de Matemáticas mientras el profesor explicaba en el pizarrón ecuaciones simples, platicaba con Cata sobre lo que había pasado el viernes en la librería, a excepción de la parte en que Héctor me dijo que le gustaba Cata.
—Héctor es guapo—dijo Cata—pero yo estoy con Félix ahora. No lo había pensado antes pero si Cata estaba con Héctor se olvidaría del cabrón de Félix y ya no tendría que preocuparme por ella.
—Y eso que—le dije llevando mi plan a cabo—puedes olvidarte de Félix—
—No, yo quiero a Félix—rodee los ojos. — ¿Sabes si tiene algún Facebook?—preguntó tratando de sonar casual.
—No eso es lo más extraño, no tiene—le dije, el profesor Juárez me miro con advertencia.
— ¿Cómo sabes?—
—Porque busque su nombre en google—le dije inocente.
—Hanare, no puedes goglear el nombre de alguien si no vas a encontrar información jugosa—dijo regañándome.
—Cabada, tiene algún problema con la materia—me dijo el profesor Juare, toda la clase tenía los ojos en mi.
—No—respondí y el profesor se giro para seguir explicando. Sebastián me miro de reojo y yo lo mira también pero aparte la vista de inmediato concentrándome en el pizarrón.
No le hable en todo el día.
Unos días después supe que tenía que hablarle a Sebastián de nuevo, pero siempre que pasaba algo extraño entre los dos, dejo de hablarle por un tiempo y el también; no se si el lo hace por orgullo pero al menos yo no le hablo por que me da vergüenza.
Era jueves y sólo me quedaban dos días para hablarle, no iba a poder en el fin de semana, incluso el día parecía estar en mi favor porque la maestra de ciencias sociales tuvo una emergencia de último momento y tuvo que salir rápidamente dejándonos la última hora libre.
Sebastián salió del salón al igual que todos los demás y yo me quede sola pensando y debatiéndome en mi interior si ir a buscarlo o no, al final fui a buscarlo y lo encontré de nuevo en el árbol del patio trasero.